TODOS T TODAS A LA MESA YA.Más de 8.000 mujeres se movilizaron en el país, para entregar un mensaje claro y contundente sobre la urgencia de avanzar en Colombia por los caminos de la Paz.

Bajo la proclama: LA GUERRA ES UNA VERGÜENZA, más de 8.000 mujeres colombianas, esculpiendo sus cuerpos con camisetas negras o blancas, en el día de ayer, 25 noviembre: DIA INTERNACIONAL DE LA NOVIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES, entregaron un MENSAJE CLARO Y CONTUNDENTE a la sociedad colombiana y sus instituciones, sobre la urgencia de avanzar por los caminos de la paz, frente a la ignominia y la inutilidad de la guerra que ha sostenido el país durante más de 50 años.

Consecuentes con esta verdad que tozudamente el régimen político se niega a reconocer, con el color de la inteligencia y la energía, igualmente cifraron sus cuerpos con el llamado: Todos y todas a la mesa, por la Negociación política del conflicto, ¡¡YA!!

Su presencia glamurosa y entusiasta, a pesar del cansancio de muchas horas de viaje desde el Putumayo, Nariño, el Valle del Cauca, los Santanderes, Antioquia y la costa norte del país, llenó de color, de sonidos y palabras esta jornada, que culminó en la Plaza de Bolívar con una vigilia, exigiendo a los actores armados, poner fin a las atrocidades y a los crímenes de lesa humanidad que se han cometido contra el pueblo colombiano, especialmente contra las mujeres, los niños, las niñas y las comunidades fundantes de la nacionalidad.

En la declaración polífónica que se entregó al país, se pudo demostrar con datos fehacientes cómo la guerra ha se ensañado con la vida y los cuerpos de las mujeres, en un espiral de violencia generalizada y sistemática que en los últimos tiempos ha arrebatado la vida de más 70.000 personas, de las cuales 28.000 han sido desaparecidas o ejecutadas extrajudicialmente por agentes estatales o bandas criminales de paramilitares; de los 4 millones de desplazados internos, el 70% son mujeres, niños, niñas y personas de la tercera edad; el 80% del tráfico de personas son niñas y adolescentes; de los delitos sexuales cometidos en lo recorrido del presente año, 13.910 han sido perpetrados contra mujeres, en la casa, en la calle o en el trabajo según informe de Medicina Legal y 48.707 mujeres han sido objeto de maltrato por parte de su pareja o de otros familiares.

A lo anterior se suma el que las mujeres ocupan en las estadísticas oficiales los índices de pobreza e indigencia más altos, de muertes maternas prevenibles, de una brecha salarial indignante, de falta de oportunidades y de acceso a un trabajo digno, a los beneficios del desarrollo, a la administración de justicia, a conocer la verdad y a ser reparadas condignamente a la gravedad de la ofensa infringida y, en fin, las mujeres colombianas venimos siendo afectadas por todas las formas de discriminación y violencia por razones del género; todo lo cual no solamente resulta lesivo a su dignidad humana y a sus derechos de ciudadanía plena, sino también una clara violación del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario, como expresiones de la conciencia de la humanidad.

Así mismo, sus voces fueron contundentes en afirmar, que la instalación de bases militares norteamericanas en el territorio nacional, con el supuesto propósito de combatir el narcotráfico y el terrorismo, aparte de constituir una amenaza para la paz y la seguridad del continente y de colocar al país como peón de brega de los intereses geopolíticos del Pentágono Norteamericano, se constituyen en una herida al corazón de las mujeres y a los anhelos de paz de las grandes mayorías del pueblo colombiano, así como también en una traición a la Patria por parte del gobierno del Presidente Uribe.

Razones todas, de tanto peso y tanta significancia, deberían conmover la conciencia de la nación y de los entes gubernamentales, como la Dirección Nacional para la Equidad de la Mujer, no solo para escuchar las voces y los reclamos de las mujeres del país, sino para atender en forma eficaz y oportuna sus demandas de respeto y garantía por sus derechos humanos, civiles y políticos, uno de los cuales, el más sentido y recabado desde el corazón y el alma de las mujeres colombianas, es el DERECHO A LA PAZ.

SALUD Y VIDA PARA TODAS ESAS MUJERES, que sin distingos de ninguna naturaleza, recorrieron ayer los caminos de la “Matria”, para decir:

¡¡BASTA YA DE LA GUERRA!!,

Todos y todas a la mesa, por la Negociación política del conflicto, ¡¡YA!!

Bogotá, D.C., 26 de noviembre de 2009.

Unidad de Trabajo Legislativo
H. Senadora Gloria Inés Ramírez Ríos